La compraventa de viviendas bajará un 12% en 2023

Fotocasa estima que la compraventa de viviendas cerró 2022 en cifras récord desde 2007, hasta superar las 600.000 operaciones, pero prevé que en 2023 se produzca una caída de las mismas del 12% por la inflación y la subida de los tipos de interés.

Según el portal inmobiliario, la compraventa de viviendas se vio impulsada en 2022 por el cambio en las preferencias habitacionales de los ciudadanos, que buscaban características como luz natural, salida al exterior y espacios amplios.

«A pesar de afrontar el mayor encarecimiento de las hipotecas desde el año 2000 y la subida más rápida del Euríbor -que salió de terreno negativo donde llevaba más de seis años-, el 2022 se ensalzará como uno de los mejores años hipotecarios de la última década», ha subrayado la directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, María Matos.

Sin embargo, Matos señala que las tensiones inflacionistas mermarán el poder adquisitivo de las familias y frenarán el consumo, lo que relajará la demanda para comprar vivienda. Así, Fotocasa espera que el nivel de compraventas se modere este año y muestre una caída del 12%, aunque seguirá siendo un ejercicio «muy dinámico».

En cuanto al precio, el portal inmobiliario cree que no se producirán fuertes caídas del mismo porque «habrá una demanda latente muy fuerte de adquisición» debido a que muchos compradores paralizaron los procesos de compra por las subidas de tipos.

«En este 2023 es probable que se detecten pequeñas fluctuaciones del coste de la vivienda al alza o a la baja, y es esperable algún ajuste a partir de la mitad del año, pero alejado de grandes descensos», precisa Matos.

Fotocasa sí augura que continuará el encarecimiento del mercado de obra nueva, que «está viviendo un auge sin precedentes desde el estallido de la pandemia». Este mercado, avisa, «puede encontrarse con una grave problemática de subida de precios si la demanda continúa tan fuerte», no sólo por el mayor coste de los materiales, sino también por los «escasos niveles productivos» de la obra nueva.

«Las dificultades de los promotores y constructores para comprar suelo finalista, la falta de mano de obra cualificada en el sector y el aumento del precio de los materiales derivados del encarecimiento de la energía y de la guerra en Ucrania está causando que el stock esté bajo mínimos», explica Matos.

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